¿QUIEN SOY?
La pregunta más importante de nuestras vidas
Habitualmente, para responder
esta pregunta, nos conectamos con nuestro nombre y con aspectos de nuestra
personalidad, roles o nuestro aspecto físico.
Por ejemplo, “Soy” flaco, o “soy” una persona alegre, por decir algunas
frases que utilizamos habitualmente. En realidad estamos hablando de nuestra
personalidad y de todo lo que la compone, pero dejamos de lado la parte
esencial de nosotros. A decir verdad, no es una parte, pero lo planteo así a
modo de clarificar, con fines didácticos. La esencia contiene nuestra
personalidad, porque le esencia lo contiene todo. Ya abordaremos con mayor
detalle este tema, pero para comenzar a hablar de autoconocimiento siempre me
gusta hablar del Amor, porque conocernos a nosotros mismos es un acto de Amor.
Pero claro, no se puede amar lo que no se conoce.
Creemos que nos conocemos, pero
en general hablamos de la superficie. Por eso es fundamental conectar con el
Amor, y cuando hablo de Amor no me estoy refiriendo solo a un sentimiento, sino
a lo que el Amor es: una energía de cohesión. El Amor es la energía más
prístina que lo une todo, por eso se dice tan a menudo que estamos todos
conectados. De hecho, la nueva ciencia lo avala.
El Amor y el odio son la misma
energía, pero difieren en grado, tal como sucede con el frio y con el calor. El
opuesto del Amor es el miedo. Donde hay miedo no hay Amor, Por eso es tan
importante elevar nuestra frecuencia hacia el Amor.
Dijimos que la esencia lo
contiene todo. Esto, a veces, es difícil de aceptar, porque nos lleva a lo que
sería el aprendizaje de aceptar lo que es. Esta es una práctica espiritual muy
importante. Y no siempre es fácil. Estas palabras son escritas durante la
pandemia del Covid 19. Y esta situación, para la mayoría, no es fácil de
aceptar. Y así con muchas cuestiones más personales, pero el aceptar lo que es
nos abre a un abanico de posibilidades. Por ejemplo, si tenemos las necesidades
básicas cubiertas, adentrarnos en nosotros para llegar a la esencia que no es
otra cosa que el Ser.
¿Por qué es importante esto?
Porque nos alejamos de todo lo impermanente, nos centramos en lo que perdura que
es la esencia, el Ser. El Dios interno, o llámelo como usted quiera, es nuestro
guía que no muere. Jorge Adoum, un esotérico del siglo pasado, decía YO SOY
DIOS EN ACCION. Fuerte. Esta frase puede utilizarse como un mantra que nos da
poder.
Esa Divinidad que mora en
nosotros tiene que ser develada. Es lo que somos, no hay nada a lo que llegar, pero sí develar.
¿Por qué? Porque estamos inmersos en el dialogo de nuestra mente inferior.
Creemos que somos nuestro pensamiento, cuando en realidad somos Consciencia. La
Consciencia puede vivir sin pensamiento, pero el pensamiento no puede vivir sin
Consciencia. Las plantas, los animales y
hasta las rocas tienen consciencia, más rudimentaria, pero Consciencia al fin.
Pero no crea que el autoconocimiento lo puede llevar a un estadio pre-lógico.
En realidad se trata de trascender al pensamiento. Esto no quiere decir que el
pensamiento sea malo en sí mismo. La mente es un excelente recurso para ser
utilizado. El problema es que, muchas veces, la mente nos utiliza a nosotros.
Cuando tenemos esa vocecita mental que no para de hablarnos, que no deja que
surja el espacio entre pensamiento y pensamiento (espacio buscado en las
técnicas de meditación), sucede que no podemos conectar con nuestra esencia.
Hay mucho ruido para llegar a comprender que somos el Ser.
En la tercera dimensión, que es
nuestro plano de existencia, es fundamental manejarnos a través de nuestros
cuerpos físico, emocional y mental. Pero también estaría lo que podemos llamar
el cuerpo energético y el cuerpo espiritual. Algunas tradiciones esotéricas
hablan de siete cuerpos, pero me quedo con esta clasificación. Conocer todos
estos cuerpos es la tarea que nos llevará a saber quién soy. Puede comenzarse
por lo más burdo, el cuerpo físico, para ahondar en nuestras emociones, luego
en qué pensamientos nos gobiernan para llegar a campos más sutiles.
Todo es importante. El cuerpo es
nuestro templo, es tan importante porque
a través de él tenemos la experiencia 3D. Hay que honrarlo y cuidarlo.
Gestionar las emociones nos empodera, nos lleva a un siguiente nivel. Y si a
una emoción positiva le agregamos un pensamiento claro ya estamos hablando de
intención. Y la intención y la atención, la luz que nos lleva al foco de la
consciencia, nos eleva la calidad de vida.
Deepak Chopra, como tantos otros
pensadores del nuevo paradigma, nos dice que somos información y energía. Y
aquí entran los otros dos cuerpos, el energético y el espiritual. David Bohm,
físico cuántico del siglo pasado, habla de un “universo in-formado”, jugando
con la palabra para decir que lo que no tiene forma, el espíritu, es
información.
Conocer los nuevos paradigmas, o
sea los nuevos modelos de pensamiento, si los incorporamos, pueden llevarnos a
ampliar nuestro campo de posibilidades en la vida. Es por eso que es muy
importante nutrirnos de información nueva y sana. Y, con estos contenidos,
adentrarme en la espiritualidad, entendida como nuestra invocación del Ser, no
como una religión. Puede tener el credo que sea, pero hay una diferencia.
Digamos que existe la religión dentro de la espiritualidad, pero puede existir
espiritualidad sin religión. Cuando hablo de religión no me estoy refiriendo al
concepto en sí (re-ligare) sino a las instituciones orientales y occidentales
que, a veces, por defender un sistema de creencias, han llegado a muchas
atrocidades. En el capítulo siguiente hablaremos mucho de los sistemas de
creencias; entender este concepto nos aportará muchísimo en nuestro camino de
autoconocimiento. Hay un eslogan que se presenta en las redes sociales que
dice: “la salida es hacia adentro”. Totalmente de acuerdo y de eso trata este
libro/entrenamiento.
Para comenzar, vamos a tomar nota
de nuestra corporalidad. Hay varias meditaciones que se centran en el cuerpo.
Es tan sencillo como sentarse con la espalda erguida pero no tensa y… ¡Sentir
al cuerpo! Parece una redundancia pero no lo es. No nos conectamos muy a menudo
con la información que nos trae el cuerpo. Eckhart Tolle hace referencia a esta
práctica en “El poder del ahora”, libro muy recomendable. Sentir el cuerpo nos
ubica en el momento presente, practicar este modo todos los días un rato hará
que vislumbremos lo que es un estado de presencia. El cuerpo está aquí y ahora,
no hay opción. Donde está el cuerpo estamos nosotros. Y si sentimos el cuerpo,
con las sensaciones placenteras e incomodas, aceptando lo que es, no le daremos
cabida a nuestra mente. Por supuesto que se va a entrometer, la mente inferior
está vinculada al ego y a este no le gusta que lo cuestionen, porque el ego (la
mente no observada) sí tiene fecha de caducidad. Y aquí está el punto. Quién YO
SOY, no. Como dice Michael Brown en “El proceso de la presencia”, sería bueno
que comenzáramos a incorporar la idea de eternidad, de inmortalidad,
característica, por decirlo de algún modo, de nuestra esencia. Del Ser. Del YO
SOY, como lo dicen muchas tradiciones. Entonces, meditemos en el cuerpo, que lo
tenemos muy a mano.
Cuando hablamos del cuerpo es
bueno centrarnos en el cerebro, que tiene una arquitectura divina. Es la
estructura, sobre todo los lóbulos pre frontales, que permiten que canalicemos
nuestra trascendencia.
El autoconocimiento, bien
entendido, es, digamos, incómodo. Se nos dificulta encontrarnos con esas partes
que no nos gustan, en general, como dice Jung, puestas en nuestra sombra, en
nuestro inconsciente. Para comprender esto hay que vincularse con el concepto
de “dualidad”. La dualidad, los opuestos, como por ejemplo el alto-bajo,
frio-calor, gordo-flaco, nos lleva a una permanente actitud de enjuiciar lo que
vemos, lo que se nos presenta. Por ende, no es lo mismo relacionarme con un
cuerpo delgado y atlético que con un cuerpo con sobrepeso. Pero el tema es que,
esas circunstancias que se presentan en nuestra vida y que etiquetamos de
buenas o malas nos traen un mensaje. Podemos verlo o no, pero en general, como
dice Michael Brown, nos enojamos con el mensajero cuando en realidad lo que nos
aporta claridad y bendiciones es comprender el mensaje, algo que nos libera
porque nos permite accionar y, una vez entendido el mensaje, el mensajero se
va. Por ejemplo: me provoca ira determinada actitud de un amigo o familiar. Esa
emoción es un mensajero que nos viene a comunicar algo que está dentro de
nosotros y que proyectamos en el otro. Una vez decodificado el mensaje,
descubriendo que es eso que hay en nosotros que nos provoca ira (hay que darse
la oportunidad de ver al otro y a las circunstancias como espejo de nuestras
bendiciones o limitaciones), es muy probable, diría, casi con seguridad, que el
mensajero se va. O ya no nos provoca ira la actitud del otro o el otro ya no
nos molesta. Y todo esto es un aprendizaje que nos brinda esta posibilidad de
encarnar en la tercera dimensión.
Es por eso que, volviendo a la
pregunta ¿Quién soy?, sería pertinente ir sacando capas de nuestra personalidad
que nos lleven a estar dispuestos a develar nuestra esencia. Esto es expandir
la consciencia. Y esto puede comenzar abriendo posibilidades, en principio,
revisando y modificando nuestros sistemas de creencias. Si yo creo que la vida
se termina con la muerte, bien, nuevos conocimientos, como los de la ciencia de
vanguardia o sistemas probados de Oriente que han trascendido a la mente, nos
pueden ayudar a, comprender primero intelectualmente para que sea posible la
eternidad. Hoy en día existen estudios con casuística sobre, por ejemplo, la
reencarnación. Si esto es probable, nos abre un abanico de posibilidades que
comienza por ir perdiendo el miedo a la muerte. Y ni hablar de investigar si
existen dimensiones espirituales que nos guían, ayudan y acompañan. Y si a esto
le sumamos que la Fuente, el Uno, Dios, nos puso en este viaje de las
encarnaciones para experimentarse a sí mismo y luego, esa Consciencia
despierta, emprende su viaje de retorno a lo in-conocible (desde esta dimensión),
a Dios como campo ilimitado de información, nuestra vida podría ser vivida
desde lugares muy distintos. Hablaremos de todas estas cosas en este
libro/entrenamiento. Hay que entrenarse para subir escalones de Consciencia.
Una de las tareas que me propongo
con la elaboración de este texto es que abramos la posibilidad a la verdadera
libertad. La libertad es un estado interno, más allá de las circunstancias. La
libertad de emanciparnos hacia niveles de consciencia más elevados. Porque,
ampliar nuestro acervo de conocimientos para lograr un atisbo de sabiduría,
estirarnos hacia lo que se denomina la “auto-maestría”, no es otra cosa que, en
el grado más profundo, un acto de libertad. Pero para que esto se pueda llevar
a cabo hay que darse una oportunidad. La chance de ir más allá de la zona de
confort. Revisar nuestras creencias y detectar cuáles son las ideas que nos
limitan. Por poner un caso, Jesús, encarnando lo Crístico, hizo milagros. Lo Crístico
es la divinidad que mora en nosotros. Pero claro, primero hay que creerlo. La
chispa divina que poseemos todos ha de ser descubierta. Y, desde allí, alineados
con el Poder Superior, las posibilidades se expanden. Por eso, ampliar el campo
de posibilidades con nueva información para luego poner en práctica nuevos
principios, que en realidad no son nuevos desde la espiritualidad pero sí lo
son desde la ciencia, nos harán reescribir nuestro guión. Una vida con amplias
posibilidades en la cual sea posible ejercer la libertad. Ni más ni menos que
eso. Ese proyecto que tanto anhela y cree que no es posible, no es factible
para usted. No importa de dónde parta, importa a dónde quiere llegar teniendo
en cuenta la frase que reitero: YO SOY DIOS EN ACCION. Nuestra chispa divina
encarnó en un cuerpo para aprender. Es cierto que por siglos aprendimos a
través del sufrimiento, que ha sido un gran maestro. Pero es interesante
contemplar la posibilidad de aprender desde el Amor, desde experiencias
sanadoras vinculadas a la alegría. El autoconocimiento nos lleva a esto. No
digo que no lleve trabajo. Lo lleva. Pero es ampliamente reconfortante cuando
nos vemos traspasando límites autoimpuestos.

Me encantó!! La sola idea de ser un instrumento para que lo Divino accione a través nuestro, desde el Amor, es plenamente desafiante e inspiradora.
ResponderEliminarGracias por compartir!!
Gracias Jorge!!! Es muy importante para mí tu comentario!
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