SISTEMAS DE CREENCIAS
Una creencia es un pensamiento o una idea
que se asume como verdadera. Por ejemplo, puedo pensar que soy agradable o que
no lo soy. Esta idea puede estar emparentada con otros pensamientos, como
podría ser “soy aceptado en mi entorno familiar o en la sociedad”. Esta
asociación de ideas conforma un sistema de creencias. Un sistema es un conjunto
de reglas o pensamientos que se relacionan entre sí de manera coherente. O sea,
que un sistema de creencias es un conjunto de pensamientos que albergan una
coherencia y que uno asume como verdadero.
Ahora, ¿qué pasa con estas creencias y
cómo afectan mi vida? Creer es crear. EL PENSAMIENTO ES ENERGÍA. Este
concepto es muy importante para poder comprender que la energía se convierte
en lo que piensa. Esto quiere decir que si yo tengo una creencia sólida
sobre lo que sea, por ejemplo que no soy agradable, manifestaré en mi
cotidianeidad situaciones en las cuales el entorno me demostrará que mi
creencia es verdadera, o sea, la vida actuará como un espejo de esa creencia.
¿Cómo se da esto? En primer lugar llevaré el foco de mi atención a situaciones
que me confirmen la creencia. Pero esas situaciones, en su mayoría, serán
generadas por mí.
Otro dato relacionado con este tema es
que, en este caso, el cerebro puede no colaborar ya que está programado
evolutivamente para ver los aspectos negativos. Esto lo hace ya que
históricamente el ser humano, para sobrevivir, debía estar alerta sobre las
situaciones de peligro. ¿Qué podemos hacer entonces? Se puede, con
psico-recursos, reprogramar a nuestra mente para que se enfoque en los aspectos
positivos. No olvidemos que CREER ES CREAR. Así crearemos situaciones positivas
llevando nuestra atención hacia ellas.
Mucho se ha hablado de pensamiento
positivo o de afirmaciones. Lo cierto es que puedo decirme frente al espejo que
soy bella/o miles de veces, que si tengo una creencia en mi inconsciente
grabada a fuego que me dice que soy fea/o, esa afirmación no surtirá efecto.
Acá hay dos cosas para hacer. Una, se puede escribir la afirmación y al lado
describir todos los aspectos negativos de la misma hasta ir transformando esa
afirmación en un pensamiento creíble. La otra cosa a realizar es sumarle el
sentimiento. Si a un pensamiento, que es energía, le sumamos una emoción (la
palabra e-moción es energía en movimiento) estaremos frente a una poderosa
herramienta. El pensamiento es creativo, pero el universo comprende el lenguaje
de la emoción. Entonces, si a una afirmación le agrego la emoción, este
pensamiento, como dice mi maestra de auto-conocimiento, tiene la fuerza de una
bomba atómica.
Ejercicio:
Escribir una afirmación, como por ejemplo
“soy valioso/a y merezco ser feliz”. Actuar COMO SI me lo creyera adjuntándole una emoción
positiva. Concentrarme primero en la
emoción y luego pensar la afirmación o decirla en voz alta, de acuerdo a las
circunstancias. Trabajar con esa afirmación y su emoción toda la semana y ver
qué me sucede.

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